Una declaración de principios para conquistar el continente

Independiente del Valle ganó la CONMEBOL Sudamericana sin renunciar a una idea.

El reloj marcaba 78 minutos de juego. Colón se venía. Independiente del Valle ganaba 2-0. Y una jugada dibujó perfectamente todo lo que fue el partido. Cristian Pellerano recibe la pelota de espaldas en posición de mediocampista central. Lo corren. Lo corren desesperadamente. Y desordenadamente. Pellerano siente que vienen, pone la pelota debajo de la suela y hace un rodeo. La pasa. Un par de paredes. Independiente automáticamente pasó a atacar. No encontró el hueco y volvió a intentarlo por el otro costado. 

Un minuto después, Colón tenía un lateral en sector defensivo. Pellerano estaba ahí. Estaba presionando. Incomodando a su rival. Todo eso es el Aurinegro. 

El Sabalero era un desorden. Principalmente porque los ecuatorianos eran todo lo contrario. Fue un dominio de principio a fin. Salieron jugando, tuvieron todo el tiempo el balón en el piso. Y lo más importante: lo hicieron de manera inteligente. Eligieron los momentos. 

"Lo ganamos jugando al fútbol. Este equipo pregona jugar. Haberlo logrado de esta manera es lo máximo", dijo Pelle ni bien terminó el encuentro. Toda una declaración de principios.

También destacó que, a su edad, se puede destacar únicamente por la forma de jugar de su equipo y por lo aceitado que está el funcionamiento. 

Independiente del Valle es famoso por su proyecto de inferiores. Todos los equipos de sus divisiones menores respetan patrones de comportamiento. Los chicos que surgen de la cantera llegan a la Primera ya sabiendo a lo que se juega. Su técnico fue el coordinador de los juveniles. Y lo mezclaron con jugadores de experiencia que se acoplaron de la mejor manera, aprovechando ese estilo de juego.

Así salió campeón. Jugando. Tocando la pelota. Pero con un sentido. Dominaron. Y cuando se dan los resultados es más fácil afirmarla. 

Una declaración de principios. Esto es Independiente del Valle.

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