Ricardo Centurión y el valor de las gambetas

Se sacó dos jugadores de encima e hizo un golazo para que Vélez pudiera ganarle 1-0 a Aucas.

Dos episodios construyen a una gambeta: la virtud y la confianza. Es un ejercicio de creatividad y, para el arte, hay que animarse. No hay táctica, ni videos, ni charla, es estar ahí, controlar los pies, los tuyos, los del otro y el destino de la pelota. Suelen dibujar los entrenadores en las pizarras circulitos o cruces que hacen de jugadores. Distribuyen marcas como si fueran partes de una ecuación de valores semejantes. Fórmulas de 3vs2, de 1vs1, de 4vs3, pero no se hacen diferentes las marquitas de los gambeteadores. Básicamente, porque no pueden controlarse.

Ricardo Centurión es de los talentosos. Su shing y su shang está en el enfoque. El mismo partido lo muestra: los primeros quince minutos en el José Amalfitani intenta una, pierde y las tres siguientes las toca directamente hacia atrás. Como si no quisiera pasar por el contacto o por el fracaso. Hasta que vuelve a pedirla. Comienza a desbordar. Va superando a su marcador, sin lograr terminar las jugadas de manera precisa. A cualquier buen guion de película le suele pasar esto: hay un punto de giro que lo pone en órbita. Heinze lo intercala de extremo a interior izquierdo. Y, durante mucho rato, vuelve a ser el jugador que emociona.

El climax es la alegoría al instinto. Vélez ataca y no logra concretar. Los movimientos son matemáticamente perfectos. Es más: creativos. Por dentro, por fuera, laterales que salen, centrodelanteros que vacían zonas, volantes que la ocupan, opuestos que sorprenden. La complejidad no resuelve el romance entre la pelota y la red. Hasta que aparece él. Acelera por adentro, se olvida de todo, Francisco Ortega se lleva una marca, surfea sobre el pasto, hace de ser chueco gloria, baila, de un lado, del otro, supera a dos, quiebra la cintura y hace el gol. El golazo. El que la intelectualidad no puede atajar. El que hace un culto a la belleza y a los cracks que, si se animan, superan a la matemática.

Cerrar