¿Por qué la Nueva Olla tiene los nombres de hinchas escritos en una pared?

El estadio de Cerro Porteño se hizo con fanáticos trabajando de obreros. Dejaron su huella en una pared. Será el escenario de la final de la Sudamericana entre Independiente del Valle y Colón.

Una pared azul y prolija con marcas como de punzón que dejaron hinchas con nombres de superhéroes. Al costado de la leyenda que dicta: “Capital del Sentimiento. Barrio de pasión, descontrol y mucho huevo”. Nomenclaturas de protagonistas de cómics al estilo de Lenguaza, Piesito o Piraña. Un estadio que invita hasta al cielo a ver los partidos. La Nueva Olla tiene en un costado un homenaje en vida a los fanáticos que construyeron su propio estadio.

La modernidad casi nunca se emparenta con la mística. Salvo acá. El estadio de Cerro Porteño, remodelado en 2007, se opone a ese principio. Un sistema de control del césped que combate los embates del calor. La alfombra al costado de la cancha al mejor estilo Us Open. Palcos a la europea. Una vista pareja desde cada lugar, con dos tribunas dobles y dos plateas largas.

Pero con el ritmo del Barrio Obrero. Que le da un toque sudamericano de baile y de bombos. Que tiene su mística grabada como leyenda en las paredes: porque ese estadio fue construido por sus hinchas y, desde ahí, es imposible que no tengan su ritmo. Comenzó en enero de 2016. Los fanáticos lograron demostrar que podrían trabajar tan bien como profesionales. Se lo propusieron a la dirigencia y aceptaron. En vez de lo hiciera cualquier obrero, la tribuna propuso hacerse cargo y, desde ese lugar, además, cambiar su imagen ligada durante años a la violencia.

“Para mi formar parte de la Olla es lo mejor de mi vida, Cerro Porteño significa mi vida exactamente; es todo. Estoy cumpliendo el sueño de ser parte de la historia; mi misma historia”, contaba uno de sus hinchas, trazando poesía en una simple declaración. Es que el club los contrató para trabajar y algunos hasta vivieron unos días allí mismo. Dando todo lo mejor por el amor que se siente por los colores. Un hecho que recuerda la construcción de los primeros estadios, realizados por los socios, cuando los instituciones cumplían solamente el rol de juntar a las sociedades para que se organizaran en colectividad. 

¿Podrán las hinchadas de Colón y de Independiente del Valle conquistar a La Nueva Olla y hacerla latir? Pareciera que sí. 

¿Podrán vestir al estadio con sus colores y su fiesta y volverlo propio? 

¿Podrán dejar una huella y quedar para siempre con el recuerdo de que allí fueron felices? La Gloria Eterna es para uno solo, el logro es de los dos.

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