Miguel Ramírez, el profesor de Independiente del Valle que llegó sin soñarlo

El español llegó para conquistar Sangolquí con su claridad en sus conceptos. Y ahora intentará conquistar Sudamérica.

Trabajó tanto tiempo en formativas que aunque fueran de Qatar, él sabía lo que pasaba en Independiente del Valle. El saber sobre el proyecto de inferiores del club lo hizo tener ganas de mudarse de la comodidad para ir a Sudamérica. Un continente al que ni conocía, en el que nunca había estado. Allá fue. Bueno, acá vino. 

El español llegó para coordinar las inferiores. Estaba feliz en su proyecto. Conocía a cada jugador. Categoría por categoría. Niño por niño. Sus características futbolísticas, pero también su personalidad. Hasta que su vida cambió inesperadamente: no quería dirigir en el fútbol profesional en el corto plazo, pero en el club le pidieron que lo hiciera. El cambio no fue total. Miguel Ramírez sigue caminando por el predio de Independiente, charlando con los chicos, advirtiéndoles algunos detalles y preguntando qué les pasa cuando ve una cara que no está feliz. 

Gesticuliza ante cada pregunta. La lee. La piensa. Pero no la piensa para ponerse el cassette. No la piensa para responder que hay que seguir trabajando. Es lógico que hay que seguir trabajando. Pero él lo que hace es explicar. Es su vocación: explicar.

"Me gusta ver al fútbol como herramienta de cambio", dice. Toda una declaración de principios. Como otra de sus frases al conformar un cuerpo técnico: "Yo me rodeo de gente que sabe más que yo". Un líder. 

Está bien, durante la semana van, se entrenan, mejoran las características técnicas, automatizan movimientos, pero también están cambiando el mundo. Cambiando el mundo de algunos, cambiando el futuro de los que están aprendiendo, que también están formándose como personas. 

El proyecto lo apasiona. Tanto que perdió de vista todo lo bueno que tenía alrededor porque reconoció que nunca ni soñó vivir algo como lo que está viviendo. "Para mí la Sudamericana es... puf...", respira, piensa, mira hacia arriba. "Yo no suelo soñar con cosas que no son alcanzables", continuó. "Sin soñarlo apareció la posibilidad de enfrentarme a la U Católica de Chile. Eso no lo había tenido presente nunca. Y el poder ir a Argentina, a Brasil... No sé. Y ahora llegar a la final... No sé. No lo soñé nunca porque entendí que no era algo alcanzable", confesó. 

Miguel Ángel Ramírez es uno de los mentores de este Independiente del Valle. Que haya salido campeón de la CONMEBOL Sudamericana no indica todo lo que hace. Es sólo una mera explicación resultadista que incluye casualidades del juego. Pero también causalidades. 

No se lo propuso. Pero ahí está. No lo soñó. Hasta esta noche, en la que quizás no podrá dormir por soñar.

Y ahora sí. Ahora descubrió que los sueños son posibles. Pero esto sigue. Con la Sudamericana comenzó a soñar con otras cosas: se viene la Recopa en Buenos Aires o Río, se viene Japón, se viene Qatar, se viene la Libertadores. Y se viene todo el futuro: los chicos seguirán apareciendo en la Primera y triunfando porque así se lo enseñaron, con su estilo particular. 

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