La pareja hincha de Colón que cambió la fecha de su casamiento por la final de la Sudamericana

Renato y Aimé iban a formalizar su amor el 9 de noviembre, pero ese día estarán en Asunción en la Nueva Olla para alentar al Sabalero

“La familia es de Colón. Mi viejo es de Colón. El padre de ella es de Colón. De herencia somos de Colón”.

Renato y Aimé miraron la serie de penales contra Argentinos Juniors por los octavos y, cuando se terminó, se rieron. Tenían fecha de casamiento para el 9 de noviembre y la final caía en esa fecha. Apenas dudaron. El problema vino la noche del festejo contra Atlético Mineiro: los celulares les empezaron a estallar pidiéndoles que, como fuera, lo cambiaran. El domingo tomaron la decisión. Media hora tardaron en mover la ceremonia más linda de sus vidas: “Es que los mozos, los cocineros, todo el mundo, quería moverlo”.

Su historia es un retrato de lo que ocurre en el pueblo sabalero: no es sólo un partido de fútbol, es una historia de amor, una razón sociológica de la vida, una espera desesperada de 114 años por colgarse, por primera vez, una estrella en el escudo. Entonces, Renato y Aimé, que están de novios hace nueve años, decidieron esperar un poco más para dar el sí y para irse a vivir juntos.
“No es que se suspende por el partido en sí. Sino por la cantidad de personas que iban a Paraguay y las que se iban a quedar por nosotros. También por los que no son hinchas de Colón y se la iban a tener que bancar. Ahora, por suerte, vamos todos a Asunción”, cuenta Renato, un carismático profesor de taekwondo, que lleva una sonrisa gigante constantemente por todo lo hermoso que le ocurre en la vida. Aimé no es que mira la historia desde afuera, el fútbol es de todos y ella es fanática de estos colores que sacuden al pueblo santafesino.  

“La final es un evento social en Santa Fe que es una locura. Fue lo mejor para todos. Tiene de lindo que iguala al que tiene un buen poder adquisitivo y al que no. Saca a todos de las problemáticas del día a día. La familia va a estar en la cancha”, reflexiona Aimé, que admite que van a ir juntos en el micro hasta Asunción, pero aclara en broma que se van a sentar por separado porque, claro, todavía no dieron el sí.

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