Independiente del Valle se entrenó en Asunción: la ciencia de lo trabajado ya juega la final

El orgullo ecuatoriano en la Sudamericana expone tantos años de proyecto en un partido que los puede llevar a la gran conquista.

Muchas veces el fútbol se devora técnicos y proyectos por los resultados, pero hay algunos ejemplos en el continente que demuestran lo contrario. Independiente del Valle está en la final de la Copa CONMEBOL Sudamericana. Es un solo partido. Cualquier resultado se puede dar. Pero no hay que negar el camino transcurrido. 

Miguel Ramírez es la cabeza de un proyecto que da que hablar en el continente. Un español de Islas Canarias que dice rodearse de gente que sabe más que él para que lo pongan permanentemente en jaque y que decidió venir a Sudamérica. Decidió trabajar en Ecuador. Independiente del Valle y su proyecto lo conquistó. 

El deporte y la competencia a veces es vil. Uno de los dos equipos que tan gran año tuvieron van a quedar a las puertas de un sueño. Pero la previa al gran espectáculo que será la final tiene que servir para demostrar que los buenos resultados son consecuencia, muchas veces, de un gran trabajo por detrás.

Y así ingresa Independiente del Valle al Defensores del Chaco. Con el pecho inflado. Con el orgullo presente. Y con el sentimiento de todo un país que está apoyándolo.

Ahí están los muchachos cumpliendo un sueño. Jugando una final internacional. Peleando por ser el primer plantel campeón en la historia de su club. Unos chicos que ya llevan años en el club, que visten ese escudo hace mucho tiempo. Que saben lo que significa y que quieren lograrlo por todo lo que representa. 

Pero también ahí están con esa alegría del ecuatoriano. Con esas bromas y esas risas. Con ese buen clima que los caracteriza. Pero siempre con la seriedad para trabajar. Como lo hacen desde chicos en Sangolquí.

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