Colón: cada vez más cerca del cielo

Está por lograr su primera estrella. El Pulga y Burián miraron hacia arriba buscando a sus familiares que extrañan. Santa Fe delira.

Nunca Colón estuvo tan cerca del cielo.

Porque no se trata solamente de cazar una estrella y clavársela en el pecho: es estar, en Belo Horizonte o en Santa Fe, pero en el cielo.

No es un detalle que el Pulga Rodríguez señale el cielo, porque su papá está ahí, alentándolo.

No es cualquier cosa que Burián sonría mirando la cima, porque busca ahí la sonrisa de su hermano.

Son miles los que saltaron para ir a Lima o a La Paternal o a Venezuela o a Belo Horizonte. Son todavía más lo que van a estar en Asunción.

Quién puede parar a los Sabaleros por las calles de barrio Centenario, cantando cumbias, bailando de aquí para allá, cuando esta vez es la primera en que estará tan cerca de subirse a lo más alto del continente.

Porque Colón ha sido siempre un pueblo gigante lleno de ilusiones que no pasaban. Esperanzas que no se daban. Hasta que llegaron.

Pero no de la nada. Porque el equipo de Pablo Lavallén peleó esta serie como nadie: en la ida, dando vuelta un transformando un 0-1 a 2-1; en la vuelta, mutando un 2-0 a 2-1; en los penales, comenzando perdiendo y terminando con la pelota en las manos de Burián.

Entonces la alegría eterna. De los que guardaban como la mayor alegría la gesta de ganarle al Santos de Pelé. De los que se quedaban con que alcanzaría con un subcampeonato en el fútbol argentino o las Copa Santa Fe. Del amor que se pasaba de una generación a otra, con la esperanza de que un nieto lograra lo que el abuelo no pudo y así, hasta que algún día, se diera.

Está ahí nomás. Colón es finalista de la Sudamericana y va por todo.

Falta mucho hasta noviembre. Falta para llegar a la estrella. Pero qué importa en la noche de Belo Horizonte o en Santa Fe o en donde sea.

Colón llegó al cielo, ahora le falta poder bajar con una estrella.  

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